He elegido este anuncio porque me fue imposible obviarlo mientras paseaba junto a la ría de Bilbao. Por una parte, no encuentro el sentido a utilizar la situación laboral de tantos y tantas trabajadoras que ven sus derechos laborales mermados para anunciar y comercializar una cerveza. Por otro lado, el uso sexista y dicriminatorio del lenguaje queda claro y en letras bien grandes.Muestra una realidad sesgada, donde solo nombra al coectivo masculino de trabajadores...¿cómo si las jefas no existieran o no reconocieran bien o mal el trabajo de sus trabajadores y trabajadoras?, ¿cómo si sólo los hombres vascos pudieran quejarse de su situación laboral?, ¿qué pasa, que las mujeres no trabajamos?, y por último, pero no menos importante, ¿las mujeres no bebemos cerveza? Todas esas preguntas y muchas más resuenan en mi cabeza y es una pena que no hayan resonado también en la cabeza de la empresa de publicidad que ha creado este anuncio de tamaño desproporcionado. Iré más lejos aún, me hubie...